En un mundo que se enfrenta a crisis interrelacionadas, es imperativa la necesidad de una transición hacia prácticas agrícolas más sostenibles. La agricultura utiliza casi la mitad de la superficie vegetal del planeta y es responsable de hasta una cuarta parte de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero (GEI). El cambio en el uso de la tierra relacionado con la agricultura es responsable de casi la cuarta parte de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero. 90% de deforestación mundial y contaminación por plaguicidas es una gran amenaza para la biodiversidad en todo el mundo. Los sistemas de los que dependemos para nuestro sustento diario están destruyendo los cimientos de nuestras sociedades: los ecosistemas naturales que todas las especies necesitan para sobrevivir. Con una población mundial en crecimiento y una demanda mundial de alimentos que aumentará en un más de 50% en 2050¿Cómo podemos producir nuestros alimentos de forma sostenible para las personas y el planeta?

1. Transición hacia una agricultura regenerativa

La agricultura regenerativa es un enfoque holístico que se centra en cultivar la tierra en lugar de explotarla. Mediante técnicas como los cultivos de cobertura, la rotación de cultivos, el laboreo reducido y la gestión integrada del ganado, la agricultura regenerativa promueve la salud del suelo y la biodiversidad. A informe de la UICN concluyó que la adopción de la agricultura regenerativa en África supondría una reducción de 30% en la erosión del suelo y un aumento de hasta 60% en las tasas de infiltración de agua de aquí a 2040.

Un suelo sano aumenta la capacidad de absorción carbonoEsto significa que, mediante prácticas regenerativas, la agricultura puede pasar de ser una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero a uno de los mayores sumideros de carbono. Y regenerativo no significa menos productivo, como mucha gente cree. Un reciente estudiar en la India descubrió que las explotaciones que utilizaban insumos naturales no sólo igualaban en rendimiento a los métodos químicamente intensivos, sino que incluso los superaban con un aumento medio de 11%, todo ello manteniendo una mayor diversidad de cultivos.

2. Integrar la naturaleza en la agricultura

La naturaleza es la base de la producción de alimentos. Al menos 75% de los cultivos del mundo dependen de los polinizadores; la biología del suelo es la base de casi todas las empresas agrícolas. La integración de elementos naturales en las prácticas agrícolas, como la plantación de setos, la creación de estanques y el establecimiento de corredores verdes, favorece la biodiversidad local al tiempo que crea infraestructuras naturales resistentes. Estos refugios verdes atraen a polinizadores, depredadores naturales e insectos beneficiosos, reduciendo la necesidad de pesticidas nocivos.

Imitando los ecosistemas naturales, los agricultores pueden crear entornos autosostenibles y armoniosos que sean a la vez productivos y ecológicamente diversos. Dado que la agricultura depende del contexto, la integración de prácticas respetuosas con la naturaleza puede apoyarse mejor a través de objetivos basados en los resultados, en lugar de centrarse únicamente en las técnicas aplicadas.

3. Dejar que las comunidades locales dirijan

La despoblación rural amenaza el patrimonio cultural, afecta a la sostenibilidad medioambiental y contribuye a la polarización. Ante la disminución de las oportunidades de empleo, muchas personas se ven obligadas a abandonar sus hogares ancestrales y emigrar a las ciudades en busca de trabajo. En algunos países como España, más de 80% de municipios rurales han experimentado una pérdida de población. El desarrollo agrícola basado en prácticas regenerativas e integradas requiere empleo durante todo el año y puede aumentar las oportunidades de trabajo estable en las zonas rurales. Al apoyar una transición agrícola regenerativa, no sólo fomentamos prácticas agrícolas sostenibles, sino que también promovemos la estabilidad económica de las comunidades locales.

4. Combinar la sabiduría indígena con la ciencia moderna

Muchas culturas indígenas han cultivado la tierra de forma respetuosa y sostenible durante generaciones, conservando valiosos conocimientos sobre variedades de plantas, remedios naturales y técnicas agrícolas. Las prácticas de la agricultura regenerativa (cultivos intercalados, agrosilvicultura, compostaje) tienen sus raíces en conocimientos autóctonos. Integrar la sabiduría indígena con los últimos avances científicos es clave para seguir descubriendo métodos agrícolas innovadores y respetuosos con la naturaleza. Al honrar las prácticas de los pueblos indígenas y combinarlas con la tecnología moderna, podemos crear una sinergia que beneficie tanto al medio ambiente como a la humanidad.

5. Adoptar políticas agrícolas sostenibles

Las políticas gubernamentales desempeñan un papel fundamental en la configuración del futuro de la agricultura. Al incentivar las prácticas sostenibles, ofrecer subvenciones para iniciativas respetuosas con la naturaleza y regular el uso de productos químicos nocivos, los responsables políticos promueven un cambio generalizado hacia la agricultura sostenible. A estudiar realizado por el CGIAR concluyó que es fundamental que los responsables políticos proporcionen asistencia técnica, se preparen para un horizonte a largo plazo y creen un entorno propicio mediante infraestructuras y precios de mercado. Los agricultores que entran en una transición afrontar el riesgo en los primeros añospor lo que prestar apoyo financiero es clave para aliviar cualquier carga y acelerar la transición hacia un sistema alimentario más sostenible.

Transición alimentaria para afrontar retos interrelacionados  

Hacer más sostenible la producción de alimentos ofrece una solución combinada a muchos retos interrelacionados. Mediante la aplicación de prácticas regenerativas, podemos restaurar zonas de biodiversidad, crear más hábitats naturales, secuestrar carbono y desarrollar economías locales. El futuro de esta transición depende de nuestra capacidad para trabajar en armonía con la naturaleza, dejar que las comunidades locales asuman el liderazgo y crear un entorno propicio mediante el apoyo financiero y político a los agricultores.

Para quienes trabajamos en este ámbito, a veces puede parecer que se trata de un reto insuperable. Pero puede resolverse mediante la colaboración y una visión a largo plazo, como la que se expone en nuestra 4 Marco de devoluciones. Como la agricultura es un sector tan dinámico, cualquier cambio que se haga hoy puede dar lugar a una evolución positiva mañana. Hemos visto que a medida que las transiciones ganan movimiento a nivel de paisaje, empiezan a surgir desde el principio impactos significativos para la naturaleza y la comunidad. La voluntad y los conocimientos están ahí, ahora sólo tenemos que actuar juntos.

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