En la región sudafricana de Langkloof, el honeybush, una planta aromática que se utiliza para elaborar un té de hierbas naturalmente dulce, se está convirtiendo en un motor económico fundamental para la protección y la restauración del fynbos, un punto caliente de biodiversidad que no se encuentra en ningún otro lugar del planeta.
El fynbos se encuentra bajo una amenaza constante, no solo por el cambio climático, sino también por especies invasoras que se propagan rápidamente, como el pino y la acacia. La gestión y la restauración de este delicado paisaje requieren tiempo, mano de obra y recursos que muchas comunidades rurales no pueden permitirse sin unos ingresos estables. El honeybush ofrece una solución. Cuando se cosecha de forma sostenible, crea puestos de trabajo, sustenta los medios de vida y proporciona un potente incentivo económico para mantener vivo el fynbos.